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Compartimos la presentación que realizamos en el marco de la Conferencia Internacional titulada “Argentina, lucha por la justicia y su memoria documentada”, que se celebró el 13 de octubre en la Universidad Sophía de Tokyo, Japón, organizada por el Women’s Active Museum on War and Peace (WAM), el Institute of Global Concern, el Instituto Iberoamericano y el Centro Católico de la Universidad Sophía de Tokyo.

 

Universidad de Sophia, Tokyo.

 

El WAM, impulsor del encuentro, es un museo enfocado en la temática de la violencia contra las mujeres en situaciones de conflicto y guerra, especialmente en el sistema de esclavitud sexual desarrollado por el ejército japonés para someter a cientos de miles de mujeres asiáticas durante el período que va desde principios de la década del ’30 hasta fines de la Segunda Guerra Mundial (1945). La historiografía oficial japonesa ha nombrado eufemísticamente a los campos de esclavitud sexual como “centros de confort” diseñados para los soldados, al mismo tiempo que designa como “mujeres de confort” a los cientos de miles de mujeres que fueron abusadas.

 

Conferencia internacional. Vista General.

 

Durante la conferencia compartieron su experiencia sobre el proceso de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina y sobre el juzgamiento de los crímenes sexuales cometidos en el marco del terrorismo de Estado, Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora de Argentina; Graciela García Romero, sobreviviente de la ESMA y querellante por violencia sexual en la mega-causa donde se investigan los delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino; y Verónica Torras, directora de Memoria Abierta.

 

Conferencia Internacional. Las panelistas.

 

También participaron del Simposio, Mina Watanabe, directora del Women’s Active Museum on War and Peace de Tokyo, quien explicó que su interés en el caso argentino se relaciona con los avances conseguidos para documentar lo sucedido durante el terrorismo de Estado, propiciar la declaración de los sobrevivientes e impulsar el proceso de justicia. La académica Chié Ishida, de la Universidad de Waseda en Tokyo, especialista en el proceso de memoria, verdad y justicia de Argentina, realizó una presentación introductoria. Para finalizar, el Profesor Juan Haidar de la Universidad de Sophía compartió con el público presente sus impresiones sobre el encuentro, y la directora del Centro Iberoamericano de la misma universidad, Noriko Hataya, cerró el Simposio.

 

 

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En su presentación, Nora Cortiñas, expresó que: “no lo pensábamos en ese momento, pero lo que hacíamos las Madres era poner el género en la lucha y salir a pelear como mujeres. Enfrentamos la dictadura militar y enfrentamos a una sociedad que nos había tratado mal por ser mujeres, empezando por los milicos, la Iglesia, los políticos. Creo que todo este imbuirme –porque a mí me asustaba la idea de ser feminista en el sentido de que como mi marido era tan machista-, tener que hacer algo que nunca habías hecho, esto era salir a la calle para enfrentar a la dictadura militar, me llevaba a ser feminista”.

 

 

Por su parte, Graciela García Romero consideró que “al revisar una vez más mi historia con este lente que es el tema de género, para mi asombro se iluminaron varias escenas que ganaron en significación porque se articularon dentro de la estrategia de violencia específica utilizada contra las mujeres. Situaciones que narrábamos como parte del control general que los militares tenían del campo, han ganado protagonismo y constatan nuestra posición sobre la existencia específica de una estrategia sistemática de agresión sexual hacia la mujer”.

 

 

 

Verónica Torras, directora de Memoria Abierta, rescató que “en el caso de Argentina, las organizaciones de derechos humanos, motorizadas por víctimas y sobrevivientes del terrorismo de Estado, han recolectado información para obtener verdad y justicia para sí mismas y sus familias, pero también han luchado desde muy tempranamente para construir una memoria colectiva de lo sucedido. Lo han hecho convencidas de que, cuando una sociedad padece graves violaciones a los derechos humanos, es el tejido social completo el que resulta victimizado y por lo tanto el derecho a la verdad debe ser defendido como un derecho que le asiste a los pueblos y no sólo a los afectados directos”.

 

Durante su estadía en Japón, entre los días 12 y 17 de octubre, las invitadas argentinas también participaron de otros eventos:

 

  • Manifestación frente al Ministerio de Educación de Japón de estudiantes, docentes y madres y padres coreanos en protesta por la discriminación sufrida debido a la inclusión en sus manuales escolares de la memoria  de los padecimientos infringidos por el gobierno japonés al pueblo coreano.
  • Encuentro con activistas feministas que luchan contra la violencia sexual ejercida sobre cientos de miles de mujeres por parte del Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial y por parte del Ejército de Estados Unidos posteriormente, y contra la instalación de bases militares de Estados Unidos en Okinawa.
  • Manifestación en Okinawa en defensa del líder Hiroji Yamashiro, encarcelado recientemente en una protesta pública contra la instalación de bases militares de Estados Unidos, y condenado a prisión.
  • Manifestación mensual de activistas contra la violencia sexual ejercida sobre cientos de miles de mujeres asiáticas durante la Segunda Guerra Mundial por parte del Ejército Imperial Japonés en la Shinjuku Station de Tokyo.

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